Psicologia Social y Política

GEOPOLÍTICA ACTUAL y Materialismo cientifico

UN ANÁLISIS SOCIOLOGICO DE LAS CRISIS DEL SISTEMA MUNDIAL Y SU POSIBLE RESOLUCION HACIA UN MUNDO MULTIPOLAR, desde la perspectiva del MATERIALISMO DIALÉCTICO E HISTÓRICO

Con referencia textos de los clásicos, usando las categorías expuestas por Rosenthal como marco teorico, y extendidas por trabajos de autores chinos modernos.

Escrito en colaboracion con colegas chinos

Este análisis parte del materialismo dialéctico e histórico clásico, utilizando las categorías sistematizadas en los los clásicos así como M. M. Rosenthal y recientes desarrollos teóricos en China, con un análisis empírico de la inestabilidad y crisis global contemporánea y posibles escenarios de resolución. Sostiene que las crisis en Oriente Medio, el Sahel, las cadenas de suministro de energía y tierras raras, América Latina y el sistema monetario internacional no son acontecimientos discretos, sino formas fenoménicas de una única contradicción esencial: la antagoniza entre un aparato productivo globalizado y una estructura de mando imperialista arcaica, limitada nacionalmente. Las categorías de Rosenthal —esencia y fenómeno, causa y efecto, necesidad y accidente, cantidad y calidad, forma y contenido, posibilidad y realidad, y contradicción— proporcionan la rejilla analítica a través de la cual estas crisis se vuelven inteligibles. El artículo concluye que, en ausencia de desarrollo revolucionario, la crisis se resolverá mediante la destrucción del capital y el sufrimiento de las masas, produciendo guerra, fascismo y colapso ecológico: socialismo o barbarie.

1. Las categorías de Rosenthal como método

La premisa materialista cientifica es que la base económica—el modo de producción y las relaciones de producción—determina en última instancia la superestructura política e ideológica. Como escribió Marx en el Prefacio a Contribución a la crítica de la economía política (1859):

“En la producción social de su vida, los hombres entran en relaciones definidas que son indispensables e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una etapa definida del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. La suma total de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta una superestructura legal y política y a la que corresponden formas definidas de conciencia social.”

El materialismo dialéctico expuesto por M.M. Rosenthal y sus colaboradores en obras como Categorías del materialismo dialéctico no es un ejercicio escolástico, sino la concepción científica del mundo de la clase trabajadora. Sus categorías son “puntos nodales” del conocimiento, pares de opuestos que reflejan las contradicciones objetivas de la realidad. Rosenthal insistía en que categorías como esencia y fenómeno, causa y efecto, necesidad y accidente, cantidad y calidad, forma y contenido, y posibilidad y realidad no son construcciones arbitrarias, sino instrumentos para penetrar bajo la superficie de la vida social y captar su movimiento interno, regido por leyes. La categoría central es la contradicción: la unidad y lucha de opuestos como fuente de todo desarrollo.

El materialismo histórico aplica estas categorías al análisis de la sociedad. La base económica —el modo de producción y las relaciones de producción— determina en última instancia la superestructura política e ideológica. El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin, sigue siendo la guía indispensable para comprender la coyuntura presente. Lenin identificó cinco rasgos del imperialismo: la concentración de la producción y del capital en monopolios; la fusión del capital bancario con el capital industrial para formar el capital financiero; la exportación de capital; la formación de asociaciones monopolistas internacionales; y el reparto territorial del mundo entre las grandes potencias. Los cinco siguen operando hoy, aunque en formas mutadas. Lo que ha cambiado es el equilibrio de fuerzas dentro del imperialismo: Estados Unidos conserva un poder coercitivo extraordinario —centralidad del dólar, alcance militar, monopolios tecnológicos—, pero ha perdido la supremacía productiva que antaño daba solidez a su mando. Esta contradicción define la coyuntura presente.

La tarea de este artículo es demostrar la unidad de las crisis aparentemente dispares de nuestro tiempo remontándolas a esta contradicción esencial, utilizando las categorías de Rosenthal como marco analítico. Sostiene que las crisis en Oriente Medio, el Sahel, las cadenas de suministro de energía y tierras raras, América Latina y el sistema monetario internacional no son acontecimientos discretos, sino formas fenoménicas de una única contradicción esencial: la antagoniza entre un aparato productivo globalizado y una estructura de mando imperialista arcaica, limitada nacionalmente. Las categorías de Rosenthal —esencia y fenómeno, causa y efecto, necesidad y accidente, cantidad y calidad, forma y contenido, posibilidad y realidad, y contradicción— proporcionan la rejilla analítica a través de la cual estas crisis se vuelven inteligibles. La coyuntura actual se entiende como el despliegue de un único proceso histórico: el declive relativo de la hegemonía de Estados Unidos y el correspondiente desplazamiento del equilibrio global de las fuerzas productivas. El artículo concluye que, en ausencia de desarrollo revolucionario, la crisis se resolverá mediante la destrucción del capital y el sufrimiento de las masas, produciendo guerra, fascismo y colapso ecológico: socialismo o barbarie.

La erudición marxista china contemporánea ha realizado contribuciones significativas a este análisis, particularmente al teorizar los fundamentos materiales de la dominación imperialista y la dialéctica de la disolución imperialista.


2. Esencia y fenómeno; La contradicción entre supremacía productiva y poder coercitivo

Rosenthal define el fenómeno como la manifestación externa, observable, de un proceso, y la esencia como sus relaciones internas determinantes. La primera tarea del análisis dialéctico es penetrar el reino del fenómeno para captar la esencia.

Los fenómenos superficiales de la geopolítica contemporánea —guerras arancelarias, bloqueos navales, golpes militares, cierres de bases, controles de exportación y demandas de “tributo”— aparecen como decisiones políticas erráticas, incluso irracionales. Su esencia es un intento coherente y desesperado de preservar una jerarquía imperialista cuyos fundamentos económicos se han erosionado.

Oriente Medio ofrece la ilustración más aguda. Los dobles bloqueos del Estrecho de Ormuz y del Estrecho de Bab al-Mandeb aparecen como conflictos discretos, pero su esencia es el intento de un hegemon en decadencia de compensar la supremacía productiva perdida mediante la intensificación del control coercitivo. Estados Unidos conserva la capacidad militar de proyectar fuerza en la región, pero ya no puede asegurar el consentimiento que antaño estabilizaba su dominio. La decisión de Arabia Saudita de permitir que el acuerdo del petrodólar, de 50 años, expirara en junio de 2024, y el posterior crecimiento de las liquidaciones petroleras denominadas en renminbi hasta el 41 por ciento del comercio saudí-chino en marzo de 2026, son fenómenos cuya esencia es la erosión del fundamento material de la hegemonía del dólar.

América Latina exhibe la misma lógica. La operación militar de enero de 2026 que removió al presidente venezolano Nicolás Maduro, el establecimiento de una relación cooperativa con el nuevo gobierno venezolano, la reanudación de la producción petrolera venezolana bajo supervisión estadounidense y la intensificación del bloqueo contra Cuba son fenómenos. Su esencia no es la fortaleza, sino la debilidad: Estados Unidos consolida su control sobre lo que aún puede controlar —su periferia inmediata— precisamente porque su posición global se erosiona. La invocación explícita de la Doctrina Monroe en la Cumbre Escudo de las Américas pretende “denegar a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales”. Esta es la lógica del repliegue imperialista.

La desdolarización es otro fenómeno cuya esencia es la contradicción entre el papel del dólar como instrumento coercitivo y su papel como medio de intercambio. La cuota del dólar en las reservas internacionales cayó del 58,52 por ciento en 2024 al 56,77 por ciento en 2025, continuando una tendencia de doce trimestres consecutivos por debajo del 60 por ciento. El Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS) se ha expandido a más de 190 países, con un volumen de procesamiento que creció un 42,6 por ciento en 2025. India, como presidencia de los BRICS en 2026, ha propuesto un sistema de “Interconexión de Monedas Digitales de los BRICS”. El fenómeno es la desdolarización; la esencia es la contradicción entre un aparato productivo globalizado y una estructura de mando monetaria limitada nacionalmente.

La primera tarea del análisis dialéctico es penetrar en el reino del fenómeno para captar su esencia. Marx escribió en El Capital:

“Toda ciencia sería superflua si la apariencia externa y la esencia de las cosas coincidieran directamente.”

Los fenómenos superficiales de la geopolítica contemporánea—sanciones, controles de exportación, guerras arancelarias, provocaciones militares—parecen erráticos. Su esencia es un intento coherente y desesperado de preservar una jerarquía imperialista cuyos fundamentos económicos se han erosionado.

Yao Zhongqiu (姚中秋), profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Renmin de China, ofrece un riguroso análisis materialista de este proceso. En su reciente trabajo, argumenta:

“运用历史唯物主义原理考察现代世界历史可以发现,19世纪中期以来,西方资本主义-帝国主义国家进行世界性支配的根本权力来源是其率先完成工业化,拥有基于现代工业化生产体系优势的军事优势。但资本主义的内在机理使其经济必然金融化-去工业化,全面深刻地侵蚀了这一支配能力。”

Es decir: la fuente fundamental de la dominación mundial imperialista es el poder material relativamente superior—primero la ventaja en el sistema de producción industrial, y luego la ventaja militar basada en ella. Pero la lógica capitalista impulsa la economía hacia la financiarización y la desindustrialización, erosionando esta capacidad de dominación. Estados Unidos sigue dominando las finanzas globales, el poder militar y las redes de información, pero ha perdido la supremacía productiva incontestada que antaño daba solidez a su mando.

Esto constituye una profunda contradicción—una unidad y lucha de opuestos—entre dos aspectos del poder capitalista: la dimensión coercitiva y la dimensión productiva. Yao Zhongqiu identifica explícitamente esta contradicción como la fuerza motriz de la disolución imperialista:

“内外两股力量合流,推动帝国主义进入其消亡之最后阶段。”

Es decir: la confluencia de dos fuerzas—la erosión interna de la supremacía productiva estadounidense y el ascenso externo del poder industrial chino—está empujando al imperialismo hacia su etapa final de disolución.

3. Necesidad y accidente, Causa y efecto: el mecanismo de acumulación de capital

Rosenthal distingue entre causa y efecto, y entre necesidad y accidente. La causa es la relación interna determinante; el efecto es el resultado externo. La necesidad es la tendencia regida por leyes de un proceso; el accidente es la forma contingente a través de la cual se manifiesta la necesidad.

La decadencia de la hegemonía estadounidense es un resultado necesario de las leyes internas del modo de producción capitalista, en particular del mecanismo de acumulación de capital. En las primeras etapas del capitalismo, la inversión industrial produce rendimientos crecientes, impulsando la expansión de la base productiva. En sus etapas posteriores, a medida que disminuyen los rendimientos de la inversión productiva, el capital fluye hacia la esfera financiera, inmobiliaria y otras esferas improductivas. Esto no es un error de política, sino una necesidad sistémica arraigada en la búsqueda del máximo beneficio.

Estados Unidos ha seguido precisamente esta trayectoria. La desindustrialización de su economía, acelerada bajo la globalización neoliberal, ha vaciado el fundamento material de su hegemonía. La supremacía productiva que antaño hacía creíbles al dólar y al Pentágono ha sido erosionada por la misma lógica de acumulación de capital que la construyó. Esta es la causa —la relación interna determinante— de la crisis actual. El efecto es una superestructura de gobernanza global y alianza militar que carece cada vez más de una base material.

Oriente Medio: la necesidad es la sobre extensión imperial: los costos de mantener el aparato coercitivo se han vuelto insostenibles en relación con la base productiva que debe sostenerlos. Los accidentes son qué líder, qué proxy, qué región estalla primero. La guerra en Ucrania, y la posterior weaponización del dólar y del sistema financiero, llevaron a muchos Estados del Sur Global a acelerar sus esfuerzos de desdolarización. El bloqueo de Ormuz y los ataques hutíes a la navegación en el Mar Rojo son formas accidentales a través de las cuales se expresa la necesidad de la decadencia imperial.

El Sahel: el repliegue del imperialismo francés es un resultado necesario de la erosión de la base material del poder francés. El papel de Francia como “gendarme de África” dependía de una combinación de presencia militar, influencia política, privilegio económico y poder blando cultural. A medida que el excedente económico extraído de la relación disminuía —socavado por la competencia de Australia, Canadá, Turquía y otros, y por los crecientes costos de las operaciones militares—, el aparato coercitivo se volvió insostenible. Los accidentes son los golpes en Malí, Burkina Faso y Níger; los líderes concretos que exigieron la retirada francesa; el momento de los cierres de bases. La necesidad es la ley de acumulación de capital en su fase declinante: incapaz de restaurar la rentabilidad mediante la inversión productiva, el capital busca preservar su posición mediante la destrucción o subordinación de competidores.

Energía y tierras raras: la necesidad es el intento del capital monopolista de controlar materiales estratégicos como compensación por la supremacía productiva perdida. Los accidentes son el momento de los controles de exportación de China sobre elementos de tierras raras, los elementos específicos seleccionados, la expansión a productos fabricados internacionalmente que contienen tierras raras chinas. China controla aproximadamente el 60 por ciento de la producción mundial de tierras raras y hasta el 91 por ciento de la capacidad global de refinación y procesamiento. La respuesta occidental —1.400 millones de dólares para USA Rare Earth, una participación accionaria de 400 millones en MP Materials, un plan multimillonario de la UE— es un efecto cuya causa es la contradicción entre el contenido globalizado del desarrollo tecnológico y las formas nacional-imperialistas de apropiación.

Como se menciono antes, el materialismo dialéctico distingue entre necesidad y accidente. El declive de la hegemonía estadounidense es un resultado necesario de las leyes internas del modo de producción capitalista. Marx consideraba su análisis de “la tendencia de la tasa de ganancia a caer a medida que progresa la sociedad” como “uno de los mayores triunfos sobre los pons asini de toda la economía política anterior” (carta a Engels, 30 de abril de 1868).

Yao Zhongqiu fundamenta su análisis precisamente en este método dialéctico-materialista:

“我们断言帝国主义进入消亡之最后阶段,基本理论依据是辩证唯物史观。它首先告诉我们,帝国主义是一种历史现象,有其起源、发展、也就必然消亡。在研究方法上,它要求我们穿透帝国主义支配的各种表象,深入分析其支配权之根本来源,揭示致其衰败之内在矛盾与外部制约力量。”

Es decir: nuestra afirmación de que el imperialismo ha entrado en su etapa final de disolución se basa en el materialismo histórico dialéctico, que nos dice que el imperialismo es un fenómeno histórico con un origen, un desarrollo y una desaparición necesaria. En cuanto al método de investigación, nos exige penetrar las apariencias superficiales de la dominación imperialista, analizar profundamente la fuente fundamental de su poder de dominación y revelar las contradicciones internas y las fuerzas constrictivas externas que conducen a su declive.

La desindustrialización de la economía estadounidense no es un error de política, sino una necesidad sistémica arraigada en la búsqueda del máximo beneficio.

4. La transformación de la cantidad en cualidad: el punto de transición hegemónica

La ley de la transformación de la cantidad en cualidad, formulada por Rosenthal, explica la dinámica de la transición hegemónica. La acumulación de cambios cuantitativos produce finalmente un cambio cualitativo.

El equilibrio global de fuerzas productivas: el desplazamiento gradual de la capacidad manufacturera hacia China, la reducción incremental de la cuota estadounidense de la producción global, la lenta erosión de la cuota del dólar en las reservas globales —estos cambios cuantitativos han producido un cambio cualitativo: la transición de un orden unipolar a un orden multipolar. El valor agregado manufacturero de China representa casi el 30 por ciento del total global, habiendo ocupado el primer lugar en escala manufacturera general durante dieciséis años consecutivos. La cuota de Estados Unidos ha caído por debajo del 17 por ciento. La crisis financiera de 2008 fue un punto de inflexión, que reveló la fragilidad del modelo neoliberal financiarizado. La pandemia de COVID-19 aceleró aún más el reconocimiento de que el viejo orden es insostenible. La guerra en Ucrania, y la posterior weaponización del dólar, llevaron a muchos Estados del Sur Global a acelerar sus esfuerzos de desdolarización y a construir arquitecturas financieras y políticas alternativas.

Oriente Medio: la erosión gradual del consentimiento estadounidense en la región —la incapacidad de comprar aliados, la imposibilidad de imponer resultados, la creciente independencia de Arabia Saudita y los EAU— se acumuló hasta producir una ruptura cualitativa: los dobles bloqueos de Ormuz y Bab al-Mandeb, la confrontación directa entre fuerzas estadounidenses e iraníes, la amenaza de una guerra más amplia. La acumulación cuantitativa de medidas de desdolarización —swaps de monedas bilaterales, sistemas de pago alternativos, compras de oro por bancos centrales— producirá finalmente una transformación cualitativa del sistema monetario internacional.

El Sahel: los sucesivos golpes en Malí (2020, 2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023), y las posteriores expulsiones de fuerzas francesas, se acumularon hasta producir un cambio cualitativo: la terminación de la presencia militar permanente de Francia en África Occidental y Central. La retirada francesa de Chad en noviembre de 2024, de Senegal en julio de 2025 y de Côte d’Ivoire en febrero de 2025 marcó el fin de una era. El franco CFA, instrumento monetario del control francés desde 1945, enfrenta fuertes demandas de reforma, con múltiples países discutiendo abiertamente su retirada.

Tierras raras: la imposición por China de controles de exportación sobre siete elementos pesados de tierras raras en abril de 2025 provocó perturbaciones en industrias posteriores, con envíos de imanes de tierras raras que cayeron un 73,4 por ciento interanual en mayo de 2025. Los controles se ampliaron después en octubre de 2025 para cubrir productos fabricados internacionalmente que contienen tierras raras provenientes de China o producidas con tecnologías chinas. La acumulación cuantitativa del dominio chino en la producción y refinación de tierras raras ha producido un cambio cualitativo: la weaponización de las cadenas de suministro como instrumento de presión geopolítica.

Engels, en Dialéctica de la naturaleza, identificó tres leyes fundamentales de la dialéctica. La acumulación de cambios cuantitativos—el desplazamiento gradual de la capacidad manufacturera hacia China—produce finalmente un cambio cualitativo: la transición de un orden mundial unipolar a uno multipolar.

Cheng Enfu (程恩富), profesor de la Universidad de la Academia China de Ciencias Sociales, teoriza esta transición a través de su concepto de “cuasi-centro” (准中心):

“当前国际格局呈现’东升西降’特征:政治上,中俄伊等南方国家合作反霸,美国、北约、日本等美西方霸权国家逐步衰落;经济上,金砖国家对全球GDP贡献占比(购买力平价角度)已超七国集团…中国GDP总量预计2030年按汇率计算赶上美国。”

Cheng propone además que China ocupa actualmente una posición de “cuasi-centro” en el sistema económico mundial, entrará en los “países centrales” para 2035 y se convertirá en un país central de primer nivel para 2050—como país central socialista guiado por el marxismo, distinto de las potencias hegemónicas capitalistas.

Esta es precisamente la transformación dialéctica de la cantidad en cualidad.

5. Forma y contenido: la contradicción entre producción global y apropiación nacional

La categoría de forma y contenido de Rosenthal ilumina la contradicción en el corazón de la crisis actual. El contenido de la producción global contemporánea es cada vez más socializado e internacionalizado. Las cadenas de suministro abarcan continentes; la investigación científica es una empresa colectiva global; la crisis ecológica no reconoce fronteras nacionales. Sin embargo, la forma de apropiación sigue siendo nacional y privada. El orden imperialista, con su sistema de monopolios nacionales, regímenes de propiedad intelectual y extracción financiera, es una forma cada vez más inadecuada para el contenido de las fuerzas productivas que contiene.

Oriente Medio: el contenido de la producción energética global es el sistema integrado, mundial, de extracción, refinación, transporte y consumo. La forma es el control nacional-imperialista de puntos de estrangulamiento —Ormuz, Bab al-Mandeb— y la fijación de precios del petróleo denominados en dólares. El intento de mantener esta forma mediante la fuerza militar produce fragmentación, guerra y decadencia.

Tierras raras: el contenido del desarrollo tecnológico —la naturaleza colectiva, acumulativa y cada vez más descentralizada de la innovación— resiste las formas nacionales y monopolistas. El intento estadounidense de “contener” el ascenso tecnológico de China es un intento de forzar el contenido del desarrollo tecnológico global de vuelta a la forma del monopolio estadounidense. Este es un proyecto reaccionario, y su fracaso último está garantizado por la dialéctica de forma y contenido. Como observó un experto de la industria, “el mundo occidental o las cadenas de suministro occidentales [no pueden] volver jamás al ‘statu quo’ tal como lo conocemos, ya que China puede cerrar el grifo de nuevo en cualquier momento”. Los materiales de tierras raras no chinos cuestan hasta diez veces más, lo que hace que la forma alternativa sea económicamente irracional a corto plazo y políticamente inestable a largo plazo.

El Sahel: el contenido del desarrollo político en el Sahel es el despertar de la soberanía nacional y la demanda de una descolonización genuina. La forma del control imperial francés —el franco CFA, las bases militares, los privilegios económicos— es cada vez más inadecuada para este contenido. El resultado es el colapso de la “Françafrique” y la búsqueda de nuevos alineamientos, incluidos Rusia, Turquía y otros.

América Latina: el contenido de la producción hemisférica es la integración de las economías latinoamericanas en las cadenas de suministro globales, la migración laboral, el carácter transnacional de la crisis ecológica. La forma es la Doctrina Monroe, la reafirmación del control hemisférico estadounidense, el bloqueo de Cuba, la ocupación de Venezuela. Esta forma es arcaica y reaccionaria, y su imposición produce resistencia, inestabilidad y sufrimiento.

Engels, en Anti-Dühring, concibió la dialéctica como “la ciencia de las leyes más generales de todo movimiento”. La categoría de forma y contenido ilumina la contradicción en el corazón de la crisis actual.

Wang Cungang y Zhu Fangdi (王存刚、朱方迪), académicos de la Universidad de Nankai, analizan la reestructuración contemporánea de las prácticas imperialistas:

“帝国主义自诞生以来便不断重塑既往实践。受技术变革、体系演变和认知更新等因素影响,当代帝国主义逐渐完成由实体空间殖民掠夺向虚在空间渗透剥削的转变…在经济领域纵向延伸垄断,新兴寡头在更抽象维度创造并剥削新的剩余价值,输出资源由商品、资本向技术升级。”

Es decir: el imperialismo ha reconfigurado continuamente sus prácticas desde su nacimiento. Bajo la influencia del cambio tecnológico, la evolución sistémica y la renovación cognitiva, el imperialismo contemporáneo ha completado gradualmente su transformación de la depredación colonial en el espacio físico a la penetración y explotación en el espacio virtual. En el ámbito económico, ha extendido el monopolio verticalmente, con oligarcas emergentes que crean y explotan nuevo valor excedente en un nivel más abstracto, elevando los recursos que exportan de mercancías y capital a tecnología.

Este análisis revela la dialéctica de forma y contenido: el contenido de la explotación imperialista—la extracción de plusvalía—permanece igual, pero las formas a través de las cuales opera se transforman.

6. Posibilidad y realidad: la lucha por un nuevo orden

La categoría de posibilidad y realidad de Rosenthal proporciona el marco para comprender las apuestas políticas. La decadencia de la hegemonía estadounidense crea una posibilidad: la posibilidad de un orden mundial multipolar más justo. Pero la posibilidad no es la realidad. La transición de un orden hegemónico a otro, o a un orden genuinamente no hegemónico, no es automática. Está determinada por la lucha de opuestos: entre imperialismo y antiimperialismo, entre las fuerzas de la opresión nacional y las fuerzas de la liberación nacional, entre la lógica del capital y la lógica de las necesidades humanas.

Claudio Katz sostiene que, si bien la crisis del capitalismo neoliberal alimenta la decadencia económica de Estados Unidos y el ascenso de China, “comprender este cambio exige el uso de otros conceptos marxistas. La fracasada belicismo del Pentágono ilustra la crisis del sistema imperial en ausencia de antiimperialismo en el heterogéneo Sur Global. La falta de un sustituto recrea la unipolaridad fallida sin contrapartes multipolares definidas, en un marco de olas de derecha que no tienen fronteras y socavan la armonización de la gobernanza global”. La posibilidad de un nuevo orden existe, pero aún no es una realidad. Como concluye Katz, “la acción popular determinará el signo de cualquier transición futura”.

Oriente Medio: la posibilidad es un orden regional basado en la soberanía, el desarrollo y la coexistencia pacífica. La realidad, en ausencia de desarrollo revolucionario, son las guerras por procuración, la intervención extranjera y la amenaza de una conflagración más amplia.

El Sahel: la posibilidad es una descolonización genuina, la construcción de economías independientes y la realización de la soberanía popular. La realidad es el peligro de nuevas dependencias, la persistencia de la competencia imperial y la fragilidad de los Estados poscoloniales.

América Latina: la posibilidad es un resurgimiento bolivariano, la integración regional y la afirmación de la independencia hemisférica. La realidad es la reafirmación de la Doctrina Monroe, el bloqueo de Cuba, la ocupación de Venezuela y la intensificación de la extracción.

Desdolarización: la posibilidad es un sistema monetario internacional más equitativo y pluralista. La realidad, sin una alternativa revolucionaria, es la fragmentación de la economía mundial en bloques monetarios rivales, devaluaciones competitivas e inestabilidad financiera.

La categoría de posibilidad y realidad proporciona el marco para comprender las apuestas políticas. El declive de la hegemonía estadounidense crea una posibilidad: la posibilidad de un orden mundial más justo y multipolar.

Xiao Bin y Zheng Yongliang (肖斌、郑勇良), académicos de la Universidad de Xiamen, enfatizan la unidad dialéctica de política y economía en la teoría del imperialismo de Lenin:

“列宁通过分析帝国主义经济特征中蕴含的资本主义政治霸权、帝国主义经济趋势中蕴含的社会主义革命潜能、帝国主义思潮批判中蕴含的无产阶级政治立场,阐明了帝国主义政治与经济的辩证关系,揭示了无产阶级革命的可能性及其路径。”

Es decir: Lenin, al analizar la hegemonía política capitalista contenida en las características económicas del imperialismo, el potencial revolucionario socialista contenido en las tendencias económicas del imperialismo, y la posición política proletaria contenida en la crítica de la ideología imperialista, clarificó la relación dialéctica entre la política y la economía imperialistas, y reveló la posibilidad y el camino de la revolución proletaria.

La posibilidad de un nuevo orden existe, pero su realización depende de la acción consciente y organizada de las fuerzas populares.

6. Contradicción y materialismo histórico: el imperialismo como fase superior y su disolución

Las categorías de Rosenthal culminan en la categoría de contradicción. La contradicción fundamental de la coyuntura presente es entre las fuerzas de producción cada vez más socializadas y las relaciones de producción privadas, nacionales, imperialistas. Esta contradicción está impulsando al imperialismo hacia su disolución.

Los cinco rasgos del imperialismo de Lenin siguen operando hoy, aunque en formas mutadas. La concentración de la producción y del capital en monopolios se ha intensificado, con un puñado de plataformas digitales que ejercen poder monopólico sobre los flujos globales de datos. La fusión del capital bancario con el capital industrial ha evolucionado hacia la fusión del capital financiero con el capital tecnológico digital. La exportación de capital ha asumido nuevas formas, incluida la exportación de derechos de propiedad intelectual y la extracción de datos. Las asociaciones monopolistas internacionales se han multiplicado, desde los gigantes tecnológicos hasta los cárteles farmacéuticos. La división territorial del mundo continúa, ahora mediada por acuerdos comerciales, regímenes de sanciones y alianzas militares.

Yao Zhongqiu ha extraído la conclusión más radical de este análisis: “La fuente fundamental del poder dominante del mundo imperialista es el poder material relativamente fuerte —primero la ventaja en el sistema de producción industrial, y luego la ventaja militar basada en ella. La lógica capitalista impulsa a la economía estadounidense a desindustrializarse, erosionando esta capacidad de dominación”. Las fuerzas internas y externas convergen —la desindustrialización interna de Estados Unidos y la industrialización externa de China mediante el socialismo de desarrollo— para empujar al imperialismo a su fase final de disolución.

La “sobre extensión imperial” que historiadores como Paul Kennedy han descrito es, desde una perspectiva marxista, la consecuencia inevitable de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Los costos de mantener el aparato coercitivo —las bases militares, los grupos de portaaviones, los sistemas de vigilancia— se vuelven insostenibles. La decadencia de la hegemonía estadounidense no es una recesión cíclica, sino una crisis estructural del sistema imperialista.

El imperialismo, fase superior del capitalismo de Lenin sigue siendo indispensable. Los teóricos marxistas chinos han desarrollado el análisis de Lenin para el siglo XXI. Hu Xiaokun (胡晓坤) argumenta:

“The theories of imperialism in the 21st century further reveal the structural contradictions and the polarization among subjects of power in the world system dominated by the hegemonic financial capital.”

Hu sitúa la evolución del imperialismo en la estructura dinámica de la globalización de la lógica del capital, mostrando cómo “the possible trend of transcendence can arise from the internal conflicts of the globalization of the logic of capital.”

Yao Zhongqiu vuelve a Lenin como la base teórica indispensable:

“当今世界诸多现象表明列宁主义的时代相关性,解释中国式现代化的成功之道,理解美国为首的西方国家之帝国主义行为逻辑,思考发展中国家实现发展之可行道路,均要求我们回到列宁主义。列宁主义为遭受资本主义-帝国主义世界体系剥削、压迫的人民提供了能动的解放与发展的总体性理论。”

Es decir: muchos fenómenos del mundo actual demuestran la relevancia contemporánea del leninismo. Explicar el éxito de la modernización china, comprender la lógica del comportamiento imperialista de los países occidentales liderados por EE. UU., y reflexionar sobre caminos viables para que los países en desarrollo logren el desarrollo, todo ello requiere que volvamos al leninismo. El leninismo proporciona una teoría integral y activa de liberación y desarrollo para los pueblos explotados y oprimidos por el sistema mundial capitalista-imperialista.

8. La situación actual

Desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico clásico, la situación geopolítica actual es la manifestación concreta de la profundización de la crisis general del capitalismo. El declive de la hegemonía estadounidense es un resultado necesario de las leyes internas de la acumulación de capital. La posibilidad de un nuevo orden existe, pero su realización depende del factor subjetivo: la lucha organizada de la clase obrera y los pueblos oprimidos.


9. Resultados posibles en ausencia de desarrollo revolucionario

 La ley general: resolución mediante la destrucción

Marx describió las crisis como “soluciones violentas momentáneas para las contradicciones existentes”. En ausencia de revolución, la contradicción antagónica entre producción socializada y apropiación privada se resuelve mediante la devaluación del capital—la destrucción de fuerzas productivas y la repartición violenta del mercado mundial.

Desde el punto de vista del materialismo histórico, la contradicción fundamental es entre las fuerzas de producción cada vez más socializadas y las relaciones de producción privadas, nacionales, imperialistas. En ausencia de revolución, esta contradicción antagónica no puede resolverse mediante la toma del poder por la clase trabajadora. Se resuelve, en cambio, mediante la desvalorización del capital: la destrucción de fuerzas productivas, la aniquilación de valores y el reparto violento del mercado mundial. Desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico clásico, la situación geopolítica actual es la manifestación concreta de la profundización de la crisis general del capitalismo. El declive de la hegemonía estadounidense es un resultado necesario de las leyes internas de la acumulación de capital. La posibilidad de un nuevo orden existe, pero su realización depende del factor subjetivo: la lucha organizada de la clase obrera y los pueblos oprimidos.

La ausencia de desarrollo revolucionario —es decir, la ausencia de un movimiento revolucionario de masas de la clase trabajadora capaz de tomar el poder estatal— no suspende las leyes del capitalismo. Solo determina la forma en que se resuelve la crisis. Las contradicciones objetivas continúan agudizándose; falta el factor subjetivo. En estas condiciones, la crisis se despliega según la necesidad ciega de la acumulación de capital, y sus resultados son reaccionarios, catastróficos o ambos.

Sin revolución, las clases dominantes intentarán restaurar la rentabilidad y la hegemonía mediante la guerra, la austeridad y el autoritarismo. Estos resultados no son mutuamente excluyentes; pueden y probablemente se combinarán, sucediéndose unos a otros o superponiéndose en diferentes regiones.

Chen Jian (陈健) analiza el colonialismo digital como la forma contemporánea de esta lógica destructiva:

“Digital colonialism is the digital manifestation of traditional colonialism in the era of artificial intelligence. Its emergence is not only the essential result of the global expansion of digital capital under the logic of capital, but also the practical manifestation of capitalism of AI era in the imperialist stage and the inevitable reality of transferring the economic crisis of capitalism.”

Es decir: el colonialismo digital en la era de la IA es la manifestación práctica del capitalismo en su etapa imperialista, y la realidad inevitable de la transferencia de la crisis económica del capitalismo. Las formas de crisis y dominación cambian, pero la esencia—la contradicción entre producción socializada y apropiación privada—permanece.

Guerra interimperialista y repartición violenta. El viejo hegemon no abdicará pacíficamente. Las potencias capitalistas ascendentes exigirán esferas de influencia. Lenin refutó la teoría de Kautsky del “ultraimperialismo”. El resultado no es el “ultraimperialismo” pacífico de Kautsky — una fantasía revisionista refutada por Lenin—, sino una rivalidad intensificada. Las guerras por procurar recursos escalan hacia la confrontación directa. El riesgo de una guerra mundial, incluida la guerra nuclear, se vuelve material. Oriente Medio es el teatro más agudo de este peligro, con los dobles bloqueos de Ormuz y Bab al-Mandeb amenazando los suministros globales de energía y la confrontación directa entre fuerzas estadounidenses e iraníes arriesgando una conflagración más amplia. Wang Cungang y Zhu Fangdi señalan el desplazamiento de “large-scale military intervention to institutional intervention and covert militarism,” pero la lógica subyacente de rivalidad imperialista permanece.

Fascismo y autoritarismo bonapartista. En los Estados capitalistas centrales, la crisis de legitimidad y la incapacidad de comprar a la clase trabajadora conducen a la decadencia de la democracia burguesa. La clase dominante recurre a la represión abierta: xenofobia, nacionalismo, ataques a los sindicatos, vigilancia y concentración del poder. El bonapartismo —el Estado que se equilibra por encima de las clases mientras sirve al capital— da paso a movimientos fascistas de masas donde la burguesía no puede gobernar por consentimiento. La reafirmación de la Doctrina Monroe en América Latina, el bloqueo de Cuba y la ocupación de Venezuela son manifestaciones de este giro autoritario. . Zhou Miao (周淼) argumenta que, aunque la hegemonía estadounidense está en declive, las políticas internas y externas de Trump tienen como objetivo fundamental “serving and repairing its capital accumulation system” (服务和修补其资本积累体制).

Regionalización y fragmentación de la economía mundial. La contradicción entre producción globalizada y apropiación nacional se intensifica. Las cadenas de suministro se weaponizan; las guerras comerciales se vuelven permanentes; las sanciones y los controles de exportación fragmentan el mundo en bloques rivales. Emergen devaluaciones competitivas, controles de capital y tendencias autárquicas. El contenido de la producción global es forzado de vuelta a formas nacional-imperialistas —una regresión inestable y costosa que reduce el crecimiento y profundiza las crisis—. Los controles de exportación de tierras raras y los intentos occidentales de construir cadenas de suministro alternativas son una expresión concreta de esta fragmentación. Wang Cungang y Zhu Fangdi describen esto como una transición de “实体空间殖民掠夺” (depredación colonial en el espacio físico) a “虚在空间渗透剥削” (penetración y explotación en el espacio virtual).

Repartición neocolonial de la periferia. El Sur Global es exprimido con más fuerza. La servidumbre por deuda, el ajuste estructural del FMI, la extracción de recursos y las guerras por procuración se intensifican. El hegemon en decadencia y los rivales ascendentes compiten por materias primas, mercados y mano de obra barata. Las revueltas periféricas son aplastadas o cooptadas. El resultado no es desarrollo, sino una nueva ronda de acumulación primitiva y dependencia. El Sahel es un laboratorio de este reparto, con la retirada de Francia abriendo el camino a nuevos competidores —Rusia, Turquía, los Estados del Golfo—, cada uno buscando extraer recursos e influencia. . Wang Cungang y Zhu Fangdi identifican tres etapas en la relación del Sur Global con el imperialismo.

Decadencia prolongada y catástrofe ecológica. Si no ocurre un reparto claro, la crisis puede manifestarse como un largo período de estancamiento, crisis financieras, pandemias y colapso ecológico. El capital, incapaz de restaurar la rentabilidad sin destrucción, externaliza costos sobre la naturaleza y la sociedad. El cambio climático, las guerras por recursos y la migración masiva se convierten en el trasfondo permanente de la decadencia imperialista. Como señala Foster, “imperialism of decline is precisely the most dangerous imperialism” (衰落的帝国主义恰恰是最凶险的帝国主义).

Condominio inestable o concierto de potencias. Una tregua temporal entre grandes potencias —un “concierto” o condominio— es posible, pero inestable. No resuelve la contradicción subyacente; solo pospone la explosión. Tales arreglos se construyen sobre equilibrios de fuerzas cambiantes y siempre son socavados por el desarrollo desigual.

Categorías dialécticas y la lógica de la barbarie

  • Necesidad y accidente: La necesidad es la crisis general del capitalismo.
  • Posibilidad y realidad: La multipolaridad es una posibilidad real.
  • Cantidad y cualidad: La erosión gradual de la supremacía productiva estadounidense se acumula hasta producir una ruptura cualitativa.
  • Forma y contenido: El contenido global de la producción no puede contenerse dentro de formas nacional-imperialistas.
  • Esencia y fenómeno: El caos superficial es el fenómeno.

4. Conclusión: socialismo o barbarie

La ausencia de desarrollo revolucionario no significa estabilidad. Las alternativas son socialismo versus barbarie.


Crisis cíclica, reestructuración y crisis general

Las crisis son recurrentes porque las leyes del capitalismo son recurrentes. Adoptan nuevas formas porque las fuerzas productivas se desarrollan. Pero la esencia permanece.

Históricamente, el capitalismo ha mostrado una notable capacidad de reacomodación después de cada crisis cíclica. Marx describió esto como la “resolución forzosa” de las contradicciones—una resolución temporal, inestable y lograda mediante la destrucción de valores y el sufrimiento de las masas.

Por qué la reacomodación ha sido posible—y sus límites

Yao Zhongqiu identifica los límites de la reacomodación en el caso específico de la hegemonía estadounidense:

“资本主义的内在机理使其经济必然金融化-去工业化,全面深刻地侵蚀了这一支配能力。”

Es decir: el mecanismo interno del capitalismo impulsa necesariamente su economía hacia la financiarización y la desindustrialización, erosionando de manera integral y profunda esta capacidad de dominación. La restauración de la rentabilidad mediante la financiarización es, por tanto, temporal y en un nivel superior de contradicción.

Nuevas formas en niveles superiores de las fuerzas productivas: la IA y la reestructuración del capital

Chen Jian analiza el colonialismo digital como la forma del imperialismo en la era de la IA:

“In the AI era, it achieves colonial rule over the ideology, digital platforms, digital territories, etc., of other countries through concealed means and monopolistic control over digital technologies and data resources, and builds a digital colonial system that is subordinate to the Western powers.”

El resultado no es la abolición de la crisis, sino su desplazamiento e intensificación.

 ¿Durará el capitalismo imperialista y las crisis para siempre? La dialéctica de posibilidad y realidad

¿Durará para siempre? No

No hay un mecanismo automático que garantice el colapso del capitalismo. La dialéctica no es teleológica. Pero la dialéctica de la cantidad en cualidad nos dice que esto no puede continuar indefinidamente. Yao Zhongqiu argumenta precisamente esto: la confluencia de la desindustrialización estadounidense y la industrialización china está empujando al imperialismo hacia su etapa final de disolución (消亡之最后阶段).

Las categorías de Rosenthal nos permiten mapear este proceso con precisión. Esencia y fenómeno: el caos superficial de aranceles, sanciones y provocaciones militares es el fenómeno; la esencia es la agonía mortal de un orden hegemónico que ya no corresponde a las fuerzas productivas. Necesidad y accidente: la necesidad es la crisis general del capitalismo; los accidentes son qué líder, qué guerra, qué región estalla primero. Cantidad y cualidad: la erosión gradual de la supremacía productiva estadounidense se acumula hasta producir una ruptura cualitativa: un nuevo orden mundial o una guerra mundial. Forma y contenido: el contenido global de la producción no puede ser contenido dentro de formas nacional-imperialistas; el intento de forzarlo produce fragmentación, guerra y decadencia. Posibilidad y realidad: la multipolaridad es una posibilidad real, pero sin revolución se convierte en realidad como un sistema de potencias imperialistas rivales, no como liberación.

Como escribió Lenin en sus Cuadernos filosóficos, la dialéctica es “un método no solo de conocimiento, sino también de transformación práctica de la realidad.” La tarea de los marxistas no es predecir pasivamente el futuro, sino intervenir en él

5. Conclusión: Socialismo o barbarie

No hay un mecanismo automático que garantice el colapso del capitalismo. La dialéctica no es teleológica. La dialéctica de la cantidad en cualidad nos dice que esto no puede continuar indefinidamente. Yao Zhongqiu argumenta precisamente esto: la confluencia de la desindustrialización estadounidense y la industrialización china está empujando al imperialismo hacia su etapa final de disolución (消亡之最后阶段).

Las condiciones objetivas para la revolución están madurando. Las fuerzas productivas se han socializado a escala global; la contradicción entre esta socialización y las formas privadas, nacionales, de apropiación se ha vuelto antagónica. Existen condiciones objetivas en la base material. Aquí es donde el factor subjetivo se vuelve decisivo. La posición marxista clásica es que las condiciones objetivas para el socialismo maduran dentro del capitalismo, pero la transición al socialismo requiere la intervención consciente de la clase obrera y sus aliados. El factor subjetivo —la organización política y la conciencia de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos— es la única variable que puede impedir el resultado bárbaro. Como insiste Katz, “la acción popular determinará el signo de cualquier transición futura”.

Pero el factor subjetivo no está al nivel que el desarrollo histórico demanda. La ausencia de desarrollo o estallido revolucionario en el momento actual no significa estabilidad duradera en el sistema. Significa que la crisis se resolverá en interés del capital, mediante la destrucción del capital y el sufrimiento de las masas, al igual que otras crisis pero a un costo humano cada vez más elevado. Entonces las alternativas en este momento no son “socialismo” o “reforma”, sino socialismo o barbarie. Si la clase trabajadora no interviene como fuerza revolucionaria organizada, la lógica del imperialismo y la historia nos hace esperar que se de barbarie:  guerra, fascismo y colapso ecológico.

La tarea de los marxistas no es predecir pasivamente, sino no es predecir pasivamente el futuro, sino intervenir en él, construir ese factor subjetivo: el partido revolucionario, la conciencia de clase y la solidaridad internacional que solo pueden convertir la crisis en una transición al socialismo. Sin ello, la dialéctica nos hace ver los desenlaces formas más terribles. La elección es tajante, y es nuestra.

Referencias

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Desai, Radhika. “Imperialism in Marx, the Marxist Tradition, and Today.” Review of Radical Political Economics, 2025.

Freddo, Daniela. “The World’s Time in the Transformations of the International Monetary and Financial System: Challenges and Possibilities for the BRICS.” Revista Tempo do Mundo, 2025.

Katz, Claudio. “Crisis, geopolítica y rebeldías en el capitalismo contemporáneo.” Geograficando, vol. 21, núm. 1, 2025.

Kennedy, Paul. The Rise and Fall of the Great Powers. Nueva York: Random House, 1987.

Lenin, V.I. El imperialismo, fase superior del capitalismo. 1917.

Patnaik, Prabhat. “Global Diffusion of Production and the Concept of Imperialism.” Marxism.cass.cn, 17 de julio de 2024.

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Rosental, M.M., y G.M. Straks. Categorías del materialismo dialéctico. Traducido por Adolfo Sánchez Vázquez y Wenceslao Roces. México, D.F.: Grijalbo, 1960.

Rosenthal, M. M. (1939). Método dialéctico marxista.

Rosenthal, M. M. (1951). El método dialéctico marxista.

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United Nations. “Global food supply has become ‘collateral damage’ in conflicts: Secretary-General.” 24 de agosto de 2026.

Yao, Zhongqiu. “去工业化、发展型社会主义与帝国主义的消亡.” 政治经济学报, vol. 31, núm. 3, 2024.

夏国涵. “法国正在‘失去非洲’.” 凤凰网, 14 de agosto de 2026.

王宝锟. “国际货币体系向均衡多元演进.” 经济日报, 15 de abril de 2026.

Obras de Marx y Engels:

  • Marx, K. (1859). Prefacio a Contribución a la crítica de la economía política.
  • Marx, K. (1867). El Capital, Volumen 1.
  • Marx, K. (1894). El Capital, Volumen 3, Parte 3.
  • Marx, K. (1932/1846). La ideología alemana (con F. Engels).
  • Marx, K. (1939/1857-58). Grundrisse.
  • Marx, K. (1868). Carta a Engels, 30 de abril de 1868.
  • Engels, F. (1877). Anti-Dühring.
  • Engels, F. (1880). Del socialismo utópico al socialismo científico.
  • Engels, F. (1925/1873-1883). Dialéctica de la naturaleza.

Obras de Lenin:

  • Lenin, V. I. (1916). El imperialismo, fase superior del capitalismo.
  • Lenin, V. I. (1917). El Estado y la revolución.
  • Lenin, V. I. (1914-1916). Cuadernos filosóficos.

Teóricos marxistas chinos:

  • 姚中秋 (Yao Zhongqiu). (2025). 去工业化、发展型社会主义与帝国主义的消亡. 爱思想.
  • 程恩富 (Cheng Enfu). (2025). 中国共产党与全球治理秩序. 第四届世界马克思主义大会, 北京大学.
  • 王存刚, 朱方迪 (Wang Cungang & Zhu Fangdi). (2026). 帝国主义实践重塑与全球南方应对策略演变. 教学与研究.
  • 陈健 (Chen Jian). (2025). The Generation Reason of Digital Colonialism in the Era of Artificial Intelligence and China’s Response. Studies on Marxism, No. 4.
  • 胡晓坤 (Hu Xiaokun). (2022). Transcending the Globalization of the Logic of Capital. Teaching and Research, No. 9.
  • 肖斌, 郑勇良 (Xiao Bin & Zheng Yongliang). (2026). 列宁帝国主义理论的当代境遇与澄清. 世界社会主义研究, No. 3.
  • 周淼 (Zhou Miao). 美国霸权衰退与特朗普政策分析. 先晓书院.

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Apéndice: Teóricos marxistas chinos referenciados

TeóricoInstituciónContribución clave
Yao Zhongqiu (姚中秋)Universidad Renmin de ChinaDesindustrialización, socialismo desarrollista y disolución del imperialismo; retorno al leninismo como teoría integral de liberación y desarrollo
Cheng Enfu (程恩富)Universidad de la Academia China de Ciencias Sociales“Este asciende, Oeste desciende” (东升西降); posición de “cuasi-centro” (准中心) de China
Wang Cungang & Zhu Fangdi (王存刚、朱方迪)Universidad de NankaiReestructuración de las prácticas imperialistas del espacio físico al virtual
Chen Jian (陈健)Academia China de Ciencias SocialesColonialismo digital en la era de la IA como forma contemporánea del imperialismo
Hu Xiaokun (胡晓坤)Academia China de Ciencias SocialesTeoría del imperialismo del siglo XXI; globalización de la lógica del capital
Xiao Bin & Zheng Yongliang (肖斌、郑勇良)Universidad de XiamenUnidad dialéctica de política y economía en la teoría del imperialismo de Lenin
Zhou Miao (周淼)Academia China de Ciencias SocialesLas políticas de Trump como servicio y reparación del sistema de acumulación de capital estadounidense