Psicologia Social y Política

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    08. El efecto de los medios hostiles, la exposición selectiva y las cámaras de eco

    El estudio clásico de Robert Vallone, Lee Ross y Mark Lepper encontró que seguidores comprometidos de bandos opuestos en un tema, al ver la misma cobertura televisiva hecha de forma profesional y equilibrada, percibían cada uno esa cobertura como inclinada en contra de su propio bando. A este fenómeno se le llama el efecto de los medios hostiles. Se atribuye a diferentes estándares de evaluación y a un recuerdo sesgado, y no a alguna diferencia real en la cobertura misma (Vallone, Ross, & Lepper, 1985). Un estudio reciente en Political Psychology revisa las condiciones bajo las cuales los mensajes políticos de tipo propagandístico tienen más o menos probabilidad de influir en las audiencias objetivo. Así, amplía esta línea de investigación sobre cómo las ideas previas de la audiencia afectan la recepción de la comunicación política polémica (Shen, 2026).

    Existe una literatura relacionada pero diferente que trata sobre la exposición selectiva. El trabajo de Natalie Stroud, junto con R. Kelly Garrett, encontró un efecto pequeño pero real de exposición selectiva partidista. Este efecto ocurre más por evitar fuentes contrarias a la propia actitud que por buscar activamente fuentes afines (Garrett & Stroud, 2014). Esta literatura se ha vuelto mucho más difícil de interpretar porque hay pruebas de que las “cámaras de resonancia” no son tan comunes como suele decirse. Un estudio muy importante, realizado por Andrew Guess, Brendan Nyhan y otros colegas, mostró que la mayoría de los ciudadanos consumen medios que se superponen bastante entre líneas partidistas. Los patrones claros de “cámara de resonancia” se concentran en una minoría pequeña y muy ideológica. Un estudio reciente, que usa datos vinculados de audiencia de televisión, registros administrativos y encuestas, también muestra que la exposición selectiva de las audiencias a noticias por cable es real. Sin embargo, es más moderada y está más concentrada en grupos específicos de espectadores que lo que decían los estudios anteriores basados en encuestas (Broockman et al., 2025).

    Considerado junto con un análisis a gran escala de 146 experimentos de campo realizados por campañas políticas reales que pusieron a prueba 617 anuncios con más de 500.000 encuestados, que encontró que las teorías habituales sobre qué hace persuasiva a la publicidad política tienen un poder predictivo limitado y muy dependiente del contexto. Incluso cuando la capacidad de realizar tales experimentos favorece por sí misma a las campañas mejor financiadas (Hewitt et al., 2024). Este conjunto de trabajos sugiere que la persuasión y los efectos mediáticos en las democracias consolidadas son reales, pero suelen ser modestos, diversos y dependen de las circunstancias, en vez de ser siempre poderosos.