Psicologia Social y Política

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    11. Medios y agencias de noticias internacionales son influyentes en crear narrativas

    Las agencias de noticias influyen en la formación de la opinión pública local en todo el mundo. Estas agencias suelen decidir qué temas son noticia y cómo se cuentan los hechos. Esto puede hacer que ciertas historias reciban más atención que otras. Además, la manera en que presentan la información puede influir en cómo las personas comprenden los acontecimientos internacionales. Cuando los medios locales  dan la perspectiva que ofrecen estas agencias, contribuyen a que la opinión pública local sea moldeada por las agencias internacionales, incluida la vision de si mismos como terceros mas que como actores o sujetos. Estas agencias como es sabido reproducen intereses corporativos globales.

    Una dimensión adicional que suele pasar desapercibida, es la de los efectos de los medios tiene que ver con el desequilibrio en los flujos globales de noticias y con cómo esto afecta la forma en que los públicos locales ven el mundo y el lugar que ocupan sus propios países en él.  Esto ocurre en gran parte a través de los la difusion mediatica de intereses de actores externos. La preocupación principal, planteada en la tesis del “imperialismo mediático” de Oliver Boyd-Barrett, es que unas pocas grandes agencias de noticias occidentales han suministrado históricamente una parte muy grande de las noticias internacionales que se consumen en todo el mundo. Así, la selección, el enfoque y la importancia relativa de los eventos fuera de Occidente están en gran medida determinados por organizaciones que tienen sede y afinidad cultural con un pequeño grupo de países ricos (Boyd-Barrett, 1977). La investigación de William Meyer sobre esta hipótesis de “dependencia” mostró que la cobertura internacional de los países en desarrollo estaba, en efecto, muy marcada y dirigida por los criterios de las grandes agencias occidentales (Meyer, 1989).

    Esta asimetría fue tema explícito de la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación de la UNESCO, presidida por Seán MacBride. Su informe de 1980, Un solo mundo, voces múltiples, concluyó que el dominio occidental de los flujos mediáticos transfronterizos y la concentración de la propiedad de las noticias internacionales en un pequeño número de conglomerados occidentales resultaban estructuralmente desventajosos para el mundo en desarrollo. El informe pidió un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación para corregir ese desequilibrio. Esta propuesta fue políticamente controvertida y nunca se implementó de forma sustancial (Comisión MacBride, 1980).

    El equivalente actual es el aumento de radiodifusoras transnacionales que reciben dinero del Estado. Estas estaciones existen para difundir la versión que un gobierno u otro prefieren entre públicos extranjeros como herramienta de poder blando. En un estudio basado en 52 entrevistas con periodistas de cinco de estos medios, que son Al Jazeera English, BBC World Service Radio, CGTN, Voice of America y Xinhua, Kate Wright, Martin Scott y Mel Bunce encontraron que los periodistas suelen justificar su trabajo con un “trabajo de frontera”. Contraponen su propio periodismo, que consideran “veraz”, con la “propaganda” de otras radiodifusoras estatales rivales. Usan el lenguaje ambiguo del “poder blando” para reconciliar las reglas del periodismo con los objetivos diplomáticos de quienes les dan el dinero, y presentan la dependencia del financiamiento estatal como algo que permite un periodismo de investigación costoso, en vez de limitarlo (Wright, Scott, & Bunce, 2020). Estos estudios muestran que las radiodifusoras internacionales influyen en la opinión local menos por controlar el mensaje de forma directa y más por la capacidad de su patrocinador para mantener una presencia informativa constante y creíble en lugares poco atendidos. Esta es una influencia estructural que, otra vez, depende de una legitimidad periodística que les viene de fuera.