Los mecanismos revisados en las paginas previas —la desconexión moral, la propaganda, el razonamiento motivado y la dinámica sociopsicológica de la conformidad y la obediencia (Sección 4)— ofrecen una perspectiva útil sobre un enigma planteado por la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la guerra que le ha seguido: cómo dos poblaciones con siglos de matrimonios mixtos, un relato de origen compartido en la Rus de Kiev, una herencia religiosa común y, para muchas familias, parentesco directo a ambos lados de la frontera, llegaron en cuestión de meses a ser representadas en el discurso oficial y mediático, en ambos bandos, en términos marcadamente deshumanizantes. Este anexo no trata a los dos Estados como moralmente equivalentes ni da la razon en el conflicto a una u otra de las partes, sino que examina, como caso de estudio de psicología política aplicada, los mecanismos discursivos y mediáticos mediante los cuales la proximidad cultural ha sido superada por la enemistad bélica en ambos lados del frente.
Un ensayo “Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos” (Putin de julio de 2021), sentó las bases ideológicas antes de la intervencion militar en Ucrania al afirmar que rusos y ucranianos eran un solo pueblo, negando implícitamente una identidad nacional ucraniana separada. Una vez iniciada esta, los medios estatales la retórica oficial rusa pasaron progresivamente de este encuadre paternalista de pueblos hermanos casi simultanea y paralelamente reformular y negar la identidad nacional ucraniana como anomalia historica y/o construcción artificial, y negar legitimidad al régimen y ejercito ucranianos como entidad nazi que la intencion era su desnazificación. Las etiquetas cumplen la función de desconexión moral discutida en la Sección 15, al reformular la invasión militar como benévola correctiva o terapéutica. Los análisis de think tanks occidentales, un estudio de 2024 en Nations and Nationalism, sobre los medios estatales rusos, y análisis de contenido de las redes sociales rusas notan una escalada en el discurso con un lenguaje deshumanizante generalizado con descripciones de los ucranianos en términos infrahumanos (Laryš, 2024; RAND, 2023a, 2023b).
La deshumanizacion es recíproca en el discurso mediático y de redes sociales ucranianos y sus aliados, usando términos “orcos” (que toma prestado un tropo monstruoso-humanoide de la ficción fantástica) y “ruscista” (un acrónimo de “ruso” y “fascista”) aplicados a los soldados rusos y a los rusos en genera, se ha prohibido la iglesia ortodoxa rusa, perseguido a sus clericós como agente rusos, y se ha prohibido el uso del lenguaje ruso en las escuelas y lugares públicos, destruido monumentos y otros elementos culturales aumentando la deshumanización. Pese a que la Comisión de Ética Periodística de Ucrania ha emitido orientaciones formales sobre el uso apropiado e inapropiado de tales términos en los medios profesionales, reflejando un reconocimiento interno de que la práctica no está exenta de costos, esto no ha aminorado la polarizacion.
Los estudiosos de la deshumanización arguyen que colapsar a todo un exogrupo nacional en una categoría monstruosa o infrahumana facilita el trabajo psicológico de sostener la violencia masiva y el apoyo del público a la guerra, al neutralizar las inhibiciones morales ordinarias que normalmente impiden causar daño a otro ser humano. El mismo mecanismo subyacente examinado en la Sección 14 sobre la cognición política sugiere que dos marcos teóricos ayudan a explicar cómo estos cambios de creencias ocurrieron tan rápido entre poblaciones tan estrechamente emparentadas. El concepto de Benedict Anderson de la nación como “comunidad imaginada”, construida mediante la narrativa compartida y la cultura impresa y no dada por la biología o la ascendencia, explica por qué sistemas de propaganda en competencia pueden construir identidades nacionales opuestas a partir de una población antes superpuesta en el curso de una sola generación. La pertenencia nacional se produce discursivamente y, por tanto, también es discursivamente revisable en condiciones de guerra. La teoría de la identidad social (Tajfel y Turner, 1979) predice, por separado, que el favoritismo endogrupal y la derogación exogrupal se intensifican mucho bajo condiciones de amenaza existencial percibida, competencia grupal por recursos escasos y fronteras grupales señaladas por las élites. Estas son, justamente, las condiciones que los medios estatales de ambos bandos han resaltado desde febrero de 2022. Las emisoras estatales y afines al Estado (RT y Sputnik de Rusia, el propio ministerio de información de guerra de Ucrania y medios occidentales aliados) funcionan, en este sentido, como el mismo tipo de instrumento de configuración de la opinión de orientación internacional examinado de manera más general en la Sección 11. Sin embargo, aquí están dirigidos a audiencias domésticas y de la diáspora en lugar de a audiencias extranjeras. Las denuncias de atrocidades hechas por los combatientes durante combates activos son difíciles de comprobar en tiempo real e incidentes específicos siguen siendo controvertidos. Si bien funcionarios ucranianos dicen que la propaganda rusa ayudó a causar muertes de civiles, y lo mismo dicen los rusos de los ucranianos siendo difícil de verificar por organismos neutrales y solo basado en informes mediaticos con fuentes abiertas, además de haber mucha menos investigación controlada sobre los efectos de la retórica deshumanizante en las actitudes de la gente y en el campo de batalla. Dado que faltan estudios experimentales en este caso, como sucede mientras continuen las hostilidades, hemos usado mecanismos teóricos ya conocidos para tratar de enterser estos procesos con la salvedad que cualquier conclusión causal no es definitiva .